jueves, 2 de agosto de 2007

Bastaba una mirada


Subió lentamente las escaleras en la estación Puente Alto. Había perdido a su esposa y se sentía fracasado. Deseó cobijarse en su niñez, sentarse en la plaza y volver a sentir la melodía del organillero que tanto le alegraba.
Lamentablemente al salir de la estación nada era igual a lo recordado. Se preguntó donde habían quedado el escenario, la pileta y las palmeras, pero no encontró respuesta.
Hace más de tres años que las cosas habían cambiado y él ni siquiera lo había notado. Quizás su, ahora, ex esposa tenía razón: nunca había mirado más allá de sí mismo.

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