lunes, 13 de agosto de 2007

Así somos perfectos...


La llamó más tarde que de costumbre para asegurarse que estuviese sola. Ella apenas distinguió su nombre en el celular y sólo escuchó sus gritos pidiendole que se vieran, que la necesitaba... obviamente algo no andaba bien, por lo general él la llamaba contento, como quien está haciendo algo oculto y le encanta hacerlo. Sin pensarlo dos veces ella fue donde siempre y ahí lo encontró, más arruinado que otras veces, con más alcohol que de costumbre. Él la abrazó y sin esperar más le pidió que dejara todo, que iniciaran algo juntos. Ella sólo sintió miedo.


Ella no acostumbraba hablar sus cosas más importantes, siempre contaba lo que le pasaba, pero nunca lo que sentía. Le gustase o no, desde hace algún tiempo este juego a escondidas le provocaba algo. Sentía ganas de verlo, de estar con él delante de todos, de decirle a él que lo queria. Sin embargo el miedo a arruinar todo o a no escuchar lo mismo de él la hizo callar... pero ahora él le decía lo que más había esperado y ella sólo sentía miedo.


"No puedo, quiero ver si arreglo mis cosas", le contestó ella. Él la odio y no como cuando la odiaba por hacerse la feliz con alguien al lado, la odio por cobarde. La amenazó con contar todo, con decirle a todo el mundo que ellos nunca se habían separado. Ella sabía que no lo cumpliría, que al día siguiente vería que lo mejor era seguir como siempre, porque simplemente así era más perfecto.


Ella lo fue a dejar a su casa, lo acostó y se quedó con él para asegurarse que estuviera bien. Desde entonces las cosas entre los dos son distintas, ahora están mucho más cerca que antes. Ambos saben que se quieren y que la vida que el otro aparenta tener no tiene ninguna importancia. Su relación es única, la cuida el silencio y la capacidad de entender del otro...

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