
No hay peor castigo para él que su memoria…tan malvada, dañina…tan perversa. ¿Por qué tiene que recordarlo todo?, ¿por qué no simplemente olvida? No hay peor castigo que soñar cada noche lo mismo, una…dos…tres…mil veces. Será que acaso ese sueño exige una solución… será quizás que significa algo.
No hay peor castigo para él que sus pensamientos. Cada vez que recuerda algo, lo relaciona con algo peor… más dañino y más enfermo que la propia memoria. ¿Será que las heridas nunca sanarán?, ¿será que al pensarlo las abre más?, ¿será que está provocando nuevas heridas?
No hay peor castigo para él que su boca… sucia…mentirosa…más dañina aún que sus pensamientos y su memoria. Si tan solo callara, si tan solo no tuviese que usarla. ¿Podrá alguna vez decir algo y no arrepentirse?, ¿podrá cumplir alguna vez lo que dice?
No hay peor castigo para él que haber vivido lo suficiente, como para que su memoria, sus pensamientos y su boca hagan el trío perfecto… perfecto para herirle… para mortificarle…para alejar lo suficiente a los demás…
No hay peor castigo para él que sus pensamientos. Cada vez que recuerda algo, lo relaciona con algo peor… más dañino y más enfermo que la propia memoria. ¿Será que las heridas nunca sanarán?, ¿será que al pensarlo las abre más?, ¿será que está provocando nuevas heridas?
No hay peor castigo para él que su boca… sucia…mentirosa…más dañina aún que sus pensamientos y su memoria. Si tan solo callara, si tan solo no tuviese que usarla. ¿Podrá alguna vez decir algo y no arrepentirse?, ¿podrá cumplir alguna vez lo que dice?
No hay peor castigo para él que haber vivido lo suficiente, como para que su memoria, sus pensamientos y su boca hagan el trío perfecto… perfecto para herirle… para mortificarle…para alejar lo suficiente a los demás…
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